El programa que hoy alcanza a miles de jóvenes en 17 países comenzó en 1976 a una escala mucho más modesta y con un propósito muy específico. “Ese ADN dio origen a la beca, que se llamaba beca de estudio, beca al mérito, justamente porque buscaba apoyar a los empleados para que pudieran seguir estudiando junto con su trabajo”, explica Erika Bienek, Chief Community Relations Officer del Grupo Techint. En su origen estuvo la convicción de Roberto Rocca, uno de los fundadores del Grupo y profesor del MIT, en la educación como motor de progreso. En 2022, el programa adoptó oficialmente su nombre en homenaje a ese legado.
¿Qué logró el programa en cincuenta años?
A lo largo de estas cinco décadas, el programa otorgó más de 45.000 becas —36.000 de nivel secundario y más de 9.200 de nivel universitario—, alcanzando en algún momento a 23 países, mucho más allá de los 17 en los que opera hoy. Solo en 2025 se entregaron 3.793 becas, y su impronta técnica sigue siendo inconfundible: el 65% de las becas secundarias fueron para estudiantes de escuelas técnicas.
“La Beca Roberto Rocca refleja el compromiso de la Organización Techint con el desarrollo de las comunidades que albergan su actividad industrial. Su implementación pone el acento en valores como la responsabilidad académica, la eficiencia individual, la transparencia y la colaboración, todos ellos necesarios para un trabajo bien hecho”, señala Guillermo Hang, Vicepresidente del Grupo Techint y Vicepresidente de la Fundación Hermanos Agustín y Enrique Rocca.
Pedro Napoletano, hoy Senior Advisor en Techint E&C, fue uno de los primeros becados: recibió la beca universitaria en 1984, a los 19 años, cuando ya trabajaba en la compañía. “Primero era una cuestión de prestigio, porque eso ya demostraba que una persona estaba por encima del promedio”, recuerda. Al pedirle que resuma en una palabra lo que significó, no duda: “Orgullo, porque sentías que habías subido un escalón”.
Del reconocimiento al mérito a la igualdad de oportunidades
El cambio más profundo llegó con la pandemia. A partir de 2020 se sumó un segundo objetivo: llegar a estudiantes de hogares vulnerables que, aun así, demostraban excelencia académica. La falta de contacto presencial también llevó a digitalizar todo el proceso, un hito en hogares donde muchas veces “siete personas compartían un solo celular”.
Un tercer cambio es más cultural: superar el miedo a ser evaluado. Las pruebas de matemática y lógica que forman parte de la selección generaron algo inesperado: guías y juegos que los estudiantes practican durante todo el año. “La beca termina siendo el premio, pero todo el vehículo que hay detrás, el de fortalecer la matemática, es lo más importante”, explica Bienek. El contexto regional es contundente: el 70% de los jóvenes de 15 años en América Latina no alcanza los niveles de matemática necesarios para acceder a un empleo industrial o a la universidad.
Mujeres que abren camino en el mundo técnico
A lo largo de cincuenta años, casi la mitad de las becas secundarias (47%) fueron otorgadas a mujeres, en un campo donde la participación femenina sigue siendo baja en todo el mundo. “Entre los postulantes tenemos más varones que mujeres, pero después, entre los becados, terminás en un cincuenta y cincuenta. Las mujeres tienen garra, un empuje y un compromiso con su futuro que se nota muy claramente en la adolescencia”, observa Bienek.
Daniela Pereson le pone rostro a esa afirmación. Egresada de la Escuela Técnica N° 1 de Villa Ramallo, Argentina, participó de Gen Técnico Roberto Rocca, obtuvo una certificación FESTO, realizó su práctica profesional en Ternium y hoy, con una Beca Roberto Rocca, es la primera de su familia en llegar a la universidad, donde estudia Ingeniería Mecánica. “Es una oportunidad para demostrar que, cuando hacés algo con esfuerzo y con pasión real, tiene su recompensa, su reconocimiento y su mérito. Podés llegar muy lejos, sin importar de dónde vengas”, dice. “Aunque seamos minoría en Ingeniería, cada mujer que elige estudiar ingeniería abre la puerta para otras”.
Las competencias del futuro
Mirando hacia adelante, el programa va más allá del conocimiento técnico. “Está comprobado que el 40% de las competencias que se van a requerir en los trabajos hacia 2030 van a cambiar”, sostiene Bienek. Gana peso lo que ella llama capacidades humanas: creatividad e innovación, inteligencia emocional, colaboración y comunicación, y aprendizaje continuo. “Nadie construye conocimiento solo, nadie logra un impacto solo”.
Parte de un compromiso más amplio
El programa de Becas Roberto Rocca es uno de los cuatro Programas Educativos Roberto Rocca, junto con la Red de Escuelas Técnicas, Gen Técnico y After School. En conjunto forman parte de la estrategia de relaciones con la comunidad del Grupo Techint, que en 2025 alcanzó a 1.215.422 personas en 19 países con una inversión total de US$ 79,1 millones.
Brasil.